lunes, 24 de septiembre de 2007

¡Yo quiero a Newt!


Oh qué campaña tan diferente sería ésta si Newt Gingrich ingresara en la nómina de candidatos republicanos. Más allá de coincidir o no con sus (extremas) ideas, todo buen observador de la política estadounidense sabe que el ex-speaker de la Cámara de Representantes es todo un animal político. Gran estratega, siempre con algo que decir, nunca deja pasar una oportunidad de crear polémica.

Newt, ídolo de la derecha religiosa, azote de Bill Clinton y héroe del Partido Republicano. Tras 40 años de mayoría demócrata, conquistó la Cámara de Representantes para los republicanos y desde allí casi acabó con la presidencia de Clinton a cuenta de sus líos extra matrimoniales. Tras salir del Congreso por la puerta de atrás, ahora dice que si recauda 30 millones de euros en donaciones, entra en la liza presidencial. ¡Nada menos! Mejor aún, no piensa recaudarlos él, sino sus "partidarios". Decidme si no es un tipo original.

Con sus excelentes credenciales conservadoras, Newt debe aparecer habitualmente en las pesadillas de Mitt Romney y Fred Thompson. Podría ser un nuevo Barry Goldwater y todo. Para las generales lo lleva difícil, pero un Hillary - Newt en noviembre de 2008 sería con toda seguridad una batalla épica. Y divertida... no por Hillary, pero Newt es en verdad un hombre muy gracioso.

"Si el imperio soviético aún existiera estaría horrorizado, pero la verdad es que ahora mismo nos podemos permitir una presidencia bastante ignorante"
De propina: el senador Evan Bayh de Indiana va a hacer público su endorsement a Clinton. Otro más que se dio cuenta de que no podía ganar la nominación demócrata y ahora se apunta a la larga pizarra de los vicepresidenciables de Hillary.

6 comentarios:

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Newt Gingrich está acabado. Su tiempo ya pasó. Y sud estino nunca fue la Presidencia. No la buscó en su mejor momento, ahora no tendría ningún sentido. Lo suyo era recolectar votos en la cámara y mantener la disciplina. Sería un buen Jefe de Personal si no fuera Newt Gingrich. Pero Presidente nunca.

Se cree más importante de lo que es actualmente. Ya nadie piensa en él.

Fredy dijo...

Apoyo lo que dices antxon, un politico debe de ganar su batallas y no se las deben de ganar otros,

Ya que así podrán realizar bien su trabajo porque le deben su triunfo a su esfuerzo encambio si alguien mas se lo hizo no le dolerá nada hacer cosas malas ya que no siente un entusiasmo por el puesto.

NO HAY NADA MÁS HONROSO(EN LA POLITICA CLARO) QUE VER A UN CANDIDATO ENTREGAR VOLANTES DE SU CAMPAÑA EL MISMO.

Cormac Milius dijo...

En efecto, Newt fue el primer sorprendido de su éxito y por eso se mostraba dubitativo de cara a ser presidente. Ademàs yo creo que el aparato de su partido nunca le vio para ese puesto y al final se quedó en aquello para lo que servía: líder de la mayoría y personaje mediático que mantiene vivo el fuego en la noche clintoniana a la espera de un nuevo republicano en la presidencia.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Recuerdo que en el 96 la gente de Bob Dole hizo todo lo posible por por restarle protagonismo en la Convención. Pusieron su dscurso en un horario bastante malo para que calentara a los delegados pero que lo viera poca gente fuera de allí.

En realidad su momento de gloria duró poco. 1994 y 1995. Para 1996 el Presidente ya había conseguido que la gente lo viera como una especie de hombre del saco.

Carlos :. dijo...

Newt sigue teniendo grandes conexiones en el partido, puede tocar todavía muchas teclas y animar a un electorado republicano que no está muy contento con sus opciones. Habrá que ver por dónde sale

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Newt gusta a los conservadores como tertuliano en la televisión. En uans elecciones presidenciales sabe bien que sería un bluff que no pasaría ni del priemr corte. Lo sabe y por eso no se presenta. Si tuviera tantos apoyos como dice tener ya meses y años anets de las elecciones presidenciales hubiera empezado a organizar una potentísima maquinaria electoral. Pero sabe que no puede. No tiene apoyos. Nadie creería en él como candidato.