domingo, 7 de octubre de 2007

El pin del demonio


Una de las cosas verdaderamente interesantes de la carrera presidencial son las increíbles tonterías que pueden convertirse en un factor, aunque sea momentáneamente. La última, un pin. Todos lo habéis visto ya en la solapa del 100% de los políticos estadounidenses, particularmente después de los atentados del 11-S. Una banderita que empezó como una especie de símbolo de hermandad y se mantuvo inamovible durante años. Hasta hace poco.

Un periodista se da cuenta de que Barack Obama no lleva el pin y, tratándose de un tema de vital importancia, se lo pregunta. Suerte que el senador traía la lección bien aprendida:

"La verdad es que justo después del 11 de septiembre lo llevaba. Poco después del 11 de septiembre, particularmente mientras hablábamos de la Guerra de Irak, creo que se convirtió en un sustituto del verdadero patriotismo, que significa hablar de los temas que afectan a nuestra seguridad nacional. Decidí no llevar el pin. En lugar de eso voy a intentar contarle al pueblo americano lo que creo que hará grande a este país, y con suerte eso dará testimonio de mi patriotismo"

Obama ha recibido algo de fuego desde la derecha, pero nada serio. Creo que ha dado un buen paso porque ha obligado a algunos de sus rivales a explicar por qué lo llevan. Hillary habitualmente, Edwards casi siempre. Tendrán que pensar algo mejor que "queda bonito". Un dato curioso: en el último debate republicano, sólo dos de ocho candidatos llevaban el pin, Rudolph Giuliani y Ron Paul. Quizás por eso sólo unas pocas voces se han alzado contra Obama.

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