jueves, 27 de marzo de 2008

Inquietud entre los jefes

Por muy épica que esté siendo la batalla por la nominación, los líderes del Partido Demócrata son los más dolorosamente conscientes de que cada día que se prolonga se aleja un poco más la posibilidad de recuperar la Casa Blanca. Con un presidente republicano en mínimos históricos de popularidad, un país con numerosos y graves problemas y un rival ya preparado, lo demócratas no pueden sacar ningún partido de las ventajas. Es por eso que muchos líderes demócratas empiezan a expresar sin ninguna cortapisa su entusiasmo por un rápido e indoloro final del duelo Hillary Clinton vs. Barack Obama.

Hablo por ejemplo del líder de la mayoría demócrata en el Senado. Harry Reid (D-NV) que dice, con mucha seguridad y nada de nervios, que habrá un nominado antes de la Convención. Al preguntarle cómo, no aporta muchos detalles a parte de "He hablado con el Gobernador Dean. Se están haciendo cosas". Se trata evidentemente de Howard Dean, el presidente del Comité Nacional Demócrata, pero no sabemos qué "cosas" se están haciendo.

Otra voz que se une es la de Phil Bredesen que no les gusta su postura, que los , el gobernador demócrata de un estado republicano como Tennesse, reelegido en 2006 con un increíble 70% de los votos. Bredesen es uno de los impulsores de esa "mini-convención" de superdelegados aunque ha señalado que si Obama gana el voto popular y los insiders del partido le arrebatan la nominación, el Partido pagará un altísimo precio. Un razonamiento similar al de la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi (D-CA), que ya dijo que los superdelegados debían votar al candidato con más delegados y por ello ha recibido una curiosa amonestación en forma de carta. La firman una veintena de personas que se identifican como "fuertes colaboradores del Comité de Campaña Demócrata del Congreso" (DCCC) y "algunos de tus colaboradores más entusiastas". Todos ellos son grandes donantes de la campaña de Hillary y al identificarse así, están diciéndole discretamente a Pelosi que los Superdelegados deben decidir en conciencia y que a lo mejor cierran el grifo de donaciones para ella y para el órgano que dirige.

De propina: un juez ha declarado inconstitucional la ley electoral de primarias de Michigan, un nuevo escollo para repetir la primaria demócrata. Ya parece casi imposible.

La bola de cristal: el 30% de los habitantes de Pennsylvania son católicos, aún más si miramos a los demócratas. Aquí Hillary lleva ventaja así que no se extrañe nadie si empezamos a encontrar ciertos guiños en el mensaje de Obama.

1 comentario:

Cormac Milius dijo...

Qué mal arreglo tiene todo esto, eh? Lo tienen todo para ganar en noviembre excepto candidato. Y a ver lo de Michigan y Florida. Mal, mal. Lo mejor sería que los candidatos lleguen a un arreglo y probablemente se vean forzados a asumir lo del Dream Ticket. ¿Pero quién va delante? Cormac.