viernes, 28 de marzo de 2008

Una cita y la agenda del fin de semana

La cita de la semana es de Obama, pero probablemente la firmarían unos cuantos más. El candidato da su opinión sobre la temporada de primarias:

"Una buena película que duró como media hora de más"
La agenda de Barack Obama:
Intentar despertar en Pennsylvania, donde sigue diez puntos por detrás según la última encuesta de ARG. Y ya que está en el estado, aprovechar para besar por donde pisa el senador Bob Casey, que le ha endorsado hoy "para ayudar a unificar el Partido" a pesar de que había repetido muchas veces que no se decantaría antes de la primaria. También debe entrenar y ponerse en forma para el 3x3 de baloncesto que ha organizado para registrar votantes en Indiana. Y por último, agradecer a la Universidad de Chicago que haya aclarado que no se inventó que había sido "profesor" sino que en realidad lo fue, desmintiendo las últimas críticas de la campaña de Hillary.

La agenda de Hillary:
Hincharse de orgullo por su hija Chelsea, que ha declarado que mamá sería mejor presidente de lo que fue papá. Hacer llamadas a varios importantes seguidores de su rival que aprovechan cualquier ocasión para pedirla que se retire. Enfurecerse leyendo un artículo de la que probablemente es la mejor escritora política del último siglo, Peggy Noonan. Insistir en su plan económico y asegurar sin descanso que no lo deja, que resiste hasta el final.

De propina: como dos tortolitos, los ex-enemigos McCain y Romney hacen campaña cogidos de la mano. Uno que se postula para vicepresidente.

La bola de cristal: la dirección del Partido Demócrata quiere la nominación decidida para el uno de junio. Y ellos tiene modos de presionar.

6 comentarios:

Cormac Milius dijo...

Me luego dedazo de los superdelegados, tú no? Cormac

Anónimo dijo...

Me luego dedazo de los superdelegados, tú no? Cormac

Cormac Milius dijo...

Romney quiere ser VP pero sin disimulo. Cormac.

Carlos :. dijo...

a ver cómo de grandes son las diferencias, que eso pesará en los superdelegados.

Jordi Coll dijo...

A mi también me encanta Peggy Noonan.

Jordi Coll dijo...

Los palos que le da en el artículo no tiene desperdicio.