jueves, 3 de abril de 2008

Bill Richardson, enemigo público

Parece que lo es, al menos para la campaña de Hillary Clinton. El endorsement a Barack Obama del ex-candidato latino ha levantado ampollas en Camp Clinton. Más allá del efecto concreto de este apoyo, que yo considero dudoso, parece que la familia no se ha toma muy bien que "uno de los suyos" les fallara. Secretario de Energía y embajador ante la ONU de Bill... El primero en abrir fuego fue el hombre que llevó a Clinton a su primera presidencia, James Carville. Lo dijo breve pero intenso: "Judas". Ayer, fue el propio ex-presidente.

En una reunión con quince superdelegados en California, una ex-delegada de Richardson le dijo que había sentido mucho tener que escuchar el comentario de Carville. Según los asistentes, un Bill colorado y furioso tuvo uno de sus célebres ataques de ira: "Cinco veces, cinco veces en mi cara me dijo que nunca haría eso" y de ahí se fue a un crítica feroz contra los medios, que maltratan a su mujer, y contra el sistema de caucus. Dicen que fue un espectáculo digno de verse y que espantó bastante a algunos de los asistentes.

Una polémica perfectamente evitable y que no le hace ningún bien a la campaña, distrayendo la atención del público con ñoñerías e historias de insiders. Y por supuesto, resucitará el debate sobre el papel de Bill Clinton esta campaña y sobre si lo está desempeñando como corresponde a un ex-presidente.

De propina: estamos cerca de conocer los resultados de donaciones de marzo. Los rumores indican que Obama estará entre los 30 y los 40, y Hillary alrededor de los 20.

La bola de cristal: aún estamos lejos de un empate, pero la diferencia en Pennsylvania se sigue acortando. Yo creo que podemos ver una bonita noche electoral con algo de incertidumbre.

1 comentario:

adam brown dijo...

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