domingo, 24 de agosto de 2008

Lost in translation

Media ciudad anda loca, no hay más que verlos (que vernos) corriendo de un lado a otro como pollo sin cabeza con nuestras siete credenciales colgadas del cuello. Yo particularmente no me hago todavía con esta ciudad donde las distancias son eternas. Los actos de la Convención están repartidos en diferentes sitios y aclararse es todo un reto. Al fin, tras dos horas de paseo circular y una decena de colas, he logrado llegar al Pepsi Center, el centro neurálgico de la Convención.

Las fotos no tienen pérdida la verdad, los americanos si que saben montar saraos de estos. Las pantallas del escenario son increíbles así que sólo nos queda esperar que los dicursos estén a la altura. Yo me lo he pasado como un enano recorriendo todos los rincones del lugar porque mañana se acabó la libertad, una vez que empieza la convención hay que pedir permiso por turnos para acceder a la zona de delegados.

Todo está a medio colocar, pero los voluntarios son de lo más optimistas y creen que para mañana estarán las cosas en su sitio. Yo, que ni siquiera sé dónde están los baños, no lo tengo tan claro.

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