martes, 16 de septiembre de 2008

Candidatos ante la crisis

Tal cual van las noticias económicas de los dos últimos días, bien podría ser que alguno de los dos candidatos decidiera retirarse discretamente y dejar el "marrón" de arreglar este desaguisado a su rival. Wall Street sufrió ayer la peor caída desde 2001, resultado de que dos grandes bancos de inversión están en problemas, es decir, dos de los bancos que se dedican a prestar dinero a otros bancos: hablamos de Lehman Brothers, que ha presentado la quiebra, y de Merrill Lynch que se ha vendido a Bank of America por una ganga. Una catástrofe financiera de este tamaño tenía que trasladarse pronto a la campaña, como efectivamente ha pasado.

A pesar de las numerosas señales, se diría que ha cogido a los candidatos por sorpresa porque ninguno tiene un plan concreto. Barack Obama ha dicho que es la peor crisis financiera desde la Gran Depresión y ha echado la culpa a las políticas de desregulación y "manga ancha" del gobierno de Bush que, por cierto, ha recordado que son también las de su rival. John McCain ha recibido una buena chifla por decir en el discurso posterior que "los fundamentos de nuestra economía son fuertes", lo que tal vez es cierto pero no era la mejor frase para el día de ayer. El candidato republicano señala que los procedimientos de control de Washington están anticuados y que hay que cambiarlos. Ninguno se sale de la línea tradicional de su partido: los republicanos apuestan por el libre mercado sin censuras y los demócratas quieren más control gubernamental.

Los dos están de acuerdo en que el dinero federal no debe acudir al rescate de estos bancos pero soluciones, lo que se dice soluciones, todavía no han propuesto.

De propina: varias encuestas nos indican que McCain ha perdido la ventaja que consiguió tras la convención pero recibe buenas noticias del estado clave de Ohio, donde un sondeo le dan una ventaja estable aunque corta, cuatro puntos. Obama se vuelve a Virginia donde SurveyUSA le pone cuatro puntos arriba.

La bola de cristal: salvo grandes sorpresas tanta igualdad sólo puede resolverse cuando lleguen los debates.

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