miércoles, 26 de noviembre de 2008

Cambio... salvo en Defensa

Dicen de buena tinta que Robert Gates, el actual secretario de Defensa de Bush, va a mantenerse en su puesto una vez que Obama suceda a su jefe. Es habitual que en aras del bipartidismo se mantenga algún miembro del gabinete anterior, o por lo menos que se incluya a alguien del partido rival. Parece que el elegido es Gates y que el sucesor de Donald Rumsfeld se mantendrá a la cabeza del esfuerzo bélico en Irak.

Muchos alaban la inteligencia de la decisión. Argumentan que dará buena imagen de unidad y además, le permitirá tener a alguien a quien echarle la culpa si las cosas no van como debieran en Irak. Añaden además que le ayudará a mantener buenas relaciones con los mandos militares que se han implicado en la guerra, aún más en el caso de David Petraeus. Esa no es mi opinión.

Más allá de que las múltiples veces que Obama y Gates han expresado opiniones radicalmente diferentes, como en el aumento de tropas en Irak, me preocupa el mensaje lamentable a su partido y al electorado. La seguridad nacional y las Fuerzas Armadas han sido un tema republicano desde hace mucho, lo que les ha permitido tachar a los demócratas de "blandos" en numerosisímas ocasiones y aprovechar la etiqueta electoralmente. El mantenimiento de Gates supone un reconocimiento implícito de que no hay ningún demócrata capaz de ocuparse del Departamento de Defensa y por tanto perpetuar esa imagen de incapacidad para gestionar la seguridad del país.

Defensa es un puestazo demasiado importante para ser un premio de consolación. Ganar significa gobernar y que la oposición descanse cuatro años sacándote los defectos. Para mí, se equivoca.

De propina: el artículo uno, sección sexta, de la constitución dice que los legisladores no deben acceder a puestos en el Gobierno Federal cuya remuneración haya aumentado en el último año... esto va por Hillary Clinton. Estudiosos del derecho cuestionan que legalmente pueda hacerse cargo de la secretaría de Estado.

La bola de cristal: Bush ha emitido sus dieciséis primeros perdones presidenciales de la transición, pero creo que los grandes nombres los guardará para el último día, como es tradición. Apuntad el del corrupto ex-congresista Randy Duke Cunningham... héroe de guerra y hoy en prisión cumpliendo una pena de ocho años.

3 comentarios:

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Mantener a gates es una buena decisión. No se trata tanto de que haya o no haya gente preparada para asumir el cargo, demócrata o republicana, eso es irrelevante, apra esos cargos mayormente se eligen burócratas, no políticos. Lo que importa es que el país está involucrado militarmente en Iraq y Afganistán, además de en la guerra global contra el terrorismo. Tú no puedes poner de golpe a alguien que está familiarizado con las políticas de Defensa de los 90, y que no ha vivido desde dentro la realidad posterior al 11-S que implica un cambio de mentalidad entre los formuladores de políticas de Defensa.

Supongo que la idea de Obama será mantener a Gates, y cambiar a su número dos, para colocar a Richard Danzig o alguno de estos, durante uno o dos años, como adjunto a Gates, para que en el futuro puedan suceder a Gates sabiendo todo lo que tienen que saber para enfrentar la realidad actual.

Yo si fuera Gates no aceptaría seguir, y dejaría que algún inexperto lo hiciera mal. Ahora Gates tiene un gran prestigio, ha hecho un gran trabajo en dos años. En 2012 sería un excelente candidato a Vicepresidente de algún Gobernador. Pero él es un servidor del Gobierno, más que un político, y supongo que aceptará quedarse.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Eso sí, lo del "change" era puro cuento. Pero, sinceramente, no creo que nadie se lo creyera nunca. Ya sabíamos todos que era el eslogan del candidato opositor de cada cuatro años.

Antxon Garrogerrikabeitia dijo...

Bueno, en realidad sí habrá un cmabio. Hasta ahora siemrpe había habido un Presidente. A partir del 20 de enero parece que habrá tres, Obama, Hillary y el marido.